* En la sala de exposiciones tus ojos han sido tapados. Sólo oyes música mientras un guía te lleva por diversas esculturas que únicamente puedes tocar, experimentando la perspectiva de los mismos creadores de estas obras, todas personas con discapacidad visual. Al final puedes descubrir tus ojos y sorprenderte con la habilidad de estos artistas. Así finalizó proyecto de intervención social creado por internos de Kinesiología con el apoyo de estudiantes de Artes Visuales.
 
La Universidad Austral de Chile mantiene permanentes actividades y apoyo dirigido a personas en situación de discapacidad, y en este contexto se desarrolló el proyecto Diálogo en la Oscuridad: escultores en sombras, a cargo de la Escuela de Kinesiología UACh.
 
Esta iniciativa dirigida por la profesora de esta carrera y el Instituto de Aparato Locomotor y Rehabilitación de la Facultad de Medicina, Klga. Mg. Carmen Aravena, fue una de las ganadoras del Ventanilla Abierta 2015 de la Dirección de Vinculación con el Medio UACh, en la que trabajaron multidisciplinariamente estudiantes deKinesiología y Artes Visuales con el objetivo de “potenciar las habilidades perceptivas y motoras finas de personas con discapacidad visual, a través de una intervención asociada al arte y kinesiología con enfoque de integralidad".
El trabajo realizado derivó en una exposición gratuita de esculturas realizadas por integrantes de la Escuela Especial Ann Sullivan de Valdivia y la organización Ciegos del Sur, muestra de dos días en la Carpa de la Ciencia del CECs Valdivia y que tuvo la particularidad de hacerse “a ciegas”, donde los asistentes experimentaron –acompañados por guías– el sentir a través de sus manos las creaciones de los escultores.
La Prof. Carmen Aravena especifica que fueron alrededor de 11 adultos y 6 niños quienes participaron de dos talleres de esculturas, “con los objetivos de entregar herramientas a través del arte y la kinesiología a los usuarios y además aproximar a comunidad valdiviana a la discapacidad visual, sensibilizarlos con el trema y poder a través de esta exposición lograr que se pongan en el lugar del otro. Como Universidad ya llevamos alrededor de tres a cuatro años realizando internado en la Escuela Ann Sullivann, entonces ya pertenecemos al equipo de esta escuela hemos aprendido mucho de ellos, ya que nos han enseñando nuevas estrategias de aprendizajes para adultos y niños. Los estudianbtes ya manejan todo lo relacionado a una persona no vidente, lo cual les permiitrá desenvolverse mejor en su vida profesional”.
 
Universidad inclusiva
 
La exposición tuvo alta asistencia e incluyó a en su primer día a docentes y autoridades de la UACh e instituciones involucradas, quienes vivieron la experiencia y valoraron la iniciativa.
 
El Director de la Escuela de Kinesiología, Prof. Manuel Monrroy, felicitó a los gestores del proyecto “que tiene sentido no sólo respecto a las necesidades de nosotros desde el punto de vista de la formación profesional, sino además para personas que se ven beneficiadas. Este tipo de actividades son prioritarias y muy importantes para nuestra carrera, idealmente con harta participación de estudiantes lo que nos da un sello distintivo”.
 
Tambien destacó que esta iniciativa nació a través de la idea de dos estudiantes internos de Kinesiología, “quienes formularon el proyecto, lo ganaron y pusieron en marcha con la colaboración de la tutora clínica que trabaja en la Escuela Ann sullivan y la docente de nuestra carrera, además de la ayuda de estudiantes de Artes Visuales, logrando una bonita finalización con esta exposición que incluye vivir esta recomendable experiencia a ciegas”.
 
Estela Riquelme, profesora básica y Directora de la Escuela Ann Sullivan, expresa estar “muy contenta con el trabajo no sólo de Kinesiología sino que de Artes Visuales y otras carreras que nos apoyan constantemente, soy egresada UACh y me alegra ver cómo la universidad es cada vez más inclusiva, logrando que los alumnos con su práctica profesional conozca las capacidades distintas que tiene cada persona y que cuando egresen tengan herramientas para manejarse este aspecto”.
 
Agrega que “nunca se había llegado a realizar una exposición, quiero felicitarlos por el compromiso y el proceso de esta actividad. En la exposición me vendé los ojos y vi o sentí las esculturas tal cual las ven mis alumnos, fue distinto y maravilloso el reconocer a la mayoría de los trabajos sólo con las manos, te das cuenta del talento y cariño que pusieron en cada una de estas esculturas”.
 
María Cristina González, profesora de educación diferencial y especialista en trastornos de visión de la Escuela Ann Sullivan, enfatiza que “esta expresión artística es buena para los adultos que quedaron ciegos después y plasmaron lo que es importante para ellos en este momento pero ya tienen una idea preconcebida de los objetos, y los niños ciegos de nacimiento que tienen otra perspectiva. Trabajar con greda o arcilla en este caso les ayuda mucho a expresarse. Los chicos pueden hacer cosas maravillosas independiente de su estado de ceguera, ojalá todos pudieran sentir las esculturas y darse cuenta de su complejidad pues fueron guiados por una especialista, y al realizar la actividad a ciegas se nos forma una imagen mental sólo tocando, y al descubrirnos los ojos muchas veces la escultura corresponde a la imaginada, es una hermosa experiencia”.
 
Para la Directora de la Oficina de Extensión de la Facultad de Medicina, Prof. Elizabeth Flores, “es un proyecto precioso y muy vinculante con la comunidad. Para los estudiantes que participaron es una retroalimentación maravillosa porque les ayuda a simpatizar con las personas que tienen ceguera o disminución de la visión, entenderlos y ayudarlos profesionalmente. También es excelente vivenciar directamente lo que es una escultura sin verla, pues uno se da cuenta que la limitante de las personas ciegas en realidad no es tal. Es una iniciativa innovadora que ojalá se pueda seguir desarrollando y sumando más profesionales y estudiantes”.
 
Mónica Reyes, presidenta de la organización Ciegos del Sur, destacó que “no es común que se den este tipo de actividades tan beneficiosas, donde las personas ciegas sentimos que somos parte de la comunidad y, en el caso de quienes participaron directamente, puedan realizar este tipo de esculturas. Estamos muy contentos y agradecidos por la invitación y experiencia. La organización siempre está dispuesta a participar de todas las iniciativas a las que sea invitada”.
 
Intervención más allá del movimiento
 
Los estudiantes y usuarios son una parte fundamental de este proyecto.
 
Flavio Pacheco es uno de los alumnos de Internado de Kinesiología que ideó el proyecto, junto a su compañera Daniela Jofré. “Como internos en la Escuela Ann Sullivan se nos ocurrió esta intervención social a través del arte terapia, para llevar nuestra disciplina más allá del movimiento e integrar el arte como herramienta que ayuda al paciente a expresar sus sentimientos y de esta forma lograr una mejor llegada a ellos para apoyarlos. Es difícil trabajar con personas con estados depresivos o problemas, para ninguno de ellos ha sido fácil perder la vista, entonces al liberarlos a través de la escultura la terapia se nos hace mucho más fácil. Es maravillosa la cercanía que hemos logrado, creo que al intervenir es necesario tratar todos los aspectos de la persona, no sólo discapacidades físicas sino además emocionales en conjunto, como un ser global”.
 
Los internos de Kinesiología trabajaron en conjunto con Carolina Pacheco y Franchesca Casner, de la Escuela de Artes Visuales. Para Franchesca (cuarto año) “era necesario tener la experiencia de un taller con personas discapacitadas o, en realidad, con capacidades diferentes. Nos impresiona la habilidad que tienen tanto niños como adultos independiente de su ceguera, como artistas visuales constantemente miramos lo que hacemos y a veces nos olvidamos de nuestros otros sentidos, como el tacto que ellos tienen sumanente desarrollado. Nosotros los guiamos pero las creaciones son completamente de su autoría, ha sido una gran experiencia y me gustaría que sigan este tipo de proyectos en conjunto, que se financien pues son necesarios y nos benefician a todos”.
 
Jaime Herrera es alumno adulto de la Escuela Ann Sullivan. Él manifiesta que “el resultado de nuestros talleres es espectacular, demostrando que los discapacitados podemos hacer este tipo de arte y que somos útiles. Yo moldeé una mano, expresando que al tocar los dedos se transforman en los ojos de uno. Fue una experiencia maravillosa con los estudiantes, nos regalonearon mucho, siempre pendientes de que no faltara material y enseñarnos para llevar a cabo nuestras esculturas”. 

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